
El autismo y las fiestas suelen ser difíciles de afrontar por sí solos, pero para los niños con TEA (trastorno del espectro autista) o autismo, las fiestas pueden resultar aún más estresantes. Hay muchas cosas nuevas que suceden durante estas fechas y que pueden hacer que un niño con autismo se sienta abrumado, ansioso o alterado. Muchos de los elementos tradicionales de estas fiestas, como las luces parpadeantes, la nueva decoración, los aromas especiales en casa, la música y la mayor afluencia de gente en casa o en las reuniones festivas, pueden suponer un gran desafío sensorial para los niños con autismo.
Los cinco sentidos —la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto— pueden percibirse de forma diferente en algunos niños con autismo. Estos niños pueden sentirse abrumados más fácilmente por los estímulos sensoriales en comparación con otros niños. Por ejemplo, pueden sufrir una sobreestimulación cuando hay más «cosas» en su entorno de las que están acostumbrados, como luces, decoraciones, ruido y gente. Todo ello puede resultarles abrumador y provocarles una sobrecarga sensorial.
A pesar de la posibilidad de que se produzca una sobrecarga sensorial durante las fiestas, estas pueden ser una época agradable para los niños con autismo y sus familias. Te ofrecemos algunas recomendaciones sobre cómo puedes ayudar a tu hijo a prevenir y reducir cualquier sobrecarga sensorial que pueda experimentar durante estas fiestas.
Sé proactivo: ten en cuenta las experiencias sensoriales de tu hijo
Piensa en qué factores podrían provocar que tu hijo se sienta abrumado, se altere o tenga un comportamiento inadecuado. Si reflexionas sobre ello con antelación, podrás ayudar a tu hijo a evitar aquellas situaciones que puedan desencadenar esas reacciones o elaborar un plan para que pueda gestionar aquellas situaciones que puedan provocarle una sobrecarga sensorial.
Identifica los factores desencadenantes de la sobrecarga sensorial de tu hijo
Identificar los factores desencadenantes de la sobrecarga sensorial de tu hijo forma parte de adoptar un enfoque proactivo y planificar con antelación para prevenirla. Puede resultar de gran ayuda para tu hijo que te tomes el tiempo necesario para identificar los factores específicos que podrían provocar que sufra una sobrecarga sensorial.
Tú eres quien mejor conoce a tu hijo. Puedes influir mucho en cómo vive tu hijo estas fiestas si te tomas un rato para pensar en los factores que le provocan estrés.
¿Buscador de estímulos sensoriales o evitador de estímulos sensoriales?
Piensa si tu hijo es una persona que busca estímulos sensoriales. Si tu hijo tiende a buscar estímulos sensoriales, es posible que sea hiposensible a ellos. Esto significa que quiere recibir más estímulos sensoriales, como por ejemplo, moverse mucho, sentir placer con la presión profunda o buscar determinados tipos de sonidos.
Por otro lado, si tu hijo es una persona que evita los estímulos sensoriales, es posible que sea más hipersensible a los estímulos sensoriales. Esto significa que quiere escapar o evitar ciertas experiencias sensoriales, como los ruidos fuertes o determinadas texturas. Quizás no le guste nada que otras personas le toquen, por lo que quizá no debas esperar que dé abrazos a sus familiares o se siente en el regazo de Papá Noel.
Ten en cuenta situaciones pasadas y las tendencias de tu hijo
Si puedes identificar situaciones concretas que hayan provocado que tu hijo se sienta abrumado, tenga una crisis emocional o muestre de cualquier otra forma que está angustiado o incómodo al pensar en situaciones pasadas, puedes ayudar a abordar estos factores desencadenantes durante estas fiestas.
También puedes aprovechar lo que sabes sobre tu hijo para identificar algunas situaciones que podrían convertirse en factores desencadenantes para él, aunque nunca antes hayas visto que le afecten.
A la hora de planificar con antelación cómo afrontar una posible sobrecarga sensorial durante las fiestas, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, lo siguiente:
- ¿Es posible que tu hijo se sienta agobiado por tantas luces o por las luces intermitentes?
- ¿Tu hijo se siente abrumado cuando hay mucho ruido a su alrededor?
- ¿Hay algún olor que le moleste mucho a tu hijo?
- ¿Tu hijo es quisquilloso con la comida? ¿Puedes asegurarte de que tu hijo no se vea en una situación en la que sienta ansiedad relacionada con la comida?
- ¿Hay algún tipo de ropa que a tu hijo le resulte insoportable? ¿Le reconfortan ciertas texturas o el hecho de tocar ciertas cosas?
Estas son solo algunas preguntas que puedes plantearte para intentar evitar que tu hijo sufra una sobrecarga sensorial durante las vacaciones.
Hablar sobre las experiencias sensoriales relacionadas con las fiestas
Habla con tu hijo o hija sobre las cosas que podría ver y vivir durante las fiestas. Si tu hijo o hija es capaz de mantener una conversación contigo, déjale que te cuente qué le preocupa, qué le haría sentirse más a gusto, y comentad juntos cómo puede afrontar las experiencias sensoriales relacionadas con las fiestas.
Cómo abordar las necesidades sensoriales relacionadas con la ropa
Ten en cuenta con qué tipo de ropa se siente más cómodo tu hijo y qué tipo de ropa podría resultarle incómoda. Por ejemplo, si a tu hijo le resulta incómodo vestirse de gala, plantéate si es realmente necesario que vaya así vestido a un evento festivo. ¿No podría simplemente ponerse su ropa favorita?
Planifica lo que va a comer tu hijo
Muchos niños con autismo tienen ciertas dificultades a la hora de comer o de afrontar las comidas. Es importante tener esto en cuenta, sobre todo durante las fiestas, ya que muchas tradiciones familiares implican planificar las comidas, cocinar, comer y socializar en un entorno en el que se comparte la comida.
Piensa en los problemas que tu hijo tiene o podría tener con la comida. ¿Se enfada si le pones un tipo concreto de comida en el plato? ¿Se siente abrumado si los alimentos de su plato se tocan entre sí? ¿Le entra ansiedad cuando tiene que comer delante de gente que no conoce?
Si tu hijo prefiere comer solo determinados alimentos, ¿puedes prepararle algún tentempié o una comida para las reuniones festivas? De esta forma, tu hijo podrá comer en el evento sin tener que sentir la ansiedad y el estrés de tener que comer o de que se espere de él que coma lo mismo que los demás.
Ten en cuenta las necesidades sensoriales relacionadas con los estímulos visuales
¿Podrías limitar los estímulos visuales si esto pudiera molestar a tu hijo? Si las luces parpadeantes le provocan estrés, podría ser útil evitar colocarlas por toda la casa. Por otro lado, si a tu hijo le gustan las luces parpadeantes, por supuesto que podría ser útil poner algunas como decoración para que disfrute de las fiestas.
Abordar la sobrecarga sensorial relacionada con el ruido
¿Tu hijo se siente abrumado y sufre una sobrecarga sensorial cuando hay demasiado ruido? Si es así, intenta planificar cómo tu hijo puede acceder a un espacio tranquilo durante las fiestas. ¿Puedes asegurarte de que nadie entre en la habitación de tu hijo si hay una celebración en tu casa? Así, tu hijo sabrá que su habitación es un espacio privado al que los demás no pueden acceder y se sentirá más seguro y cómodo al saber que nadie va a invadir su espacio personal. Además, podrá retirarse a su habitación cuando quiera alejarse del ruido y la estimulación que generen los invitados durante la celebración.
Equilibrar el espacio personal y la participación en el evento
Si crees que tu hijo se pasará todo el evento en su habitación, podrías plantearte establecer una expectativa sobre cuánto tiempo te gustaría que estuviera en la zona común de la casa durante el evento. Otra idea es permitirle pasar un tiempo determinado en su habitación durante el evento, por ejemplo, que pueda ir a su habitación durante no más de 15 minutos en tres ocasiones diferentes a lo largo del evento.
La forma en que decidas permitir que tu hijo pase tiempo en su habitación o lejos de los invitados durante una celebración festiva depende, por supuesto, totalmente de ti y de lo que sea mejor para él.
Además, piensa en cómo tu hijo puede disponer de algo de espacio personal y de momentos de tranquilidad cuando estéis en celebraciones navideñas fuera de casa. Por ejemplo, ¿hay algún lugar tranquilo al que pueda ir cuando estéis en casa de la abuela?
Cómo organizar los eventos festivos
Muchos niños con autismo se sienten más cómodos cuando hay estructura y rutina. Por supuesto, a algunos de estos niños les costará adaptarse a una rutina en determinadas ocasiones, sobre todo cuando la rutina no está bien establecida y es algo nuevo para ellos. Sin embargo, estos niños pueden beneficiarse enormemente cuando se les proporciona estructura y rutina de una forma que se adapte a su personalidad y que tenga en cuenta sus necesidades y capacidades.
Para ayudar a reducir la sobrecarga sensorial durante las fiestas, puedes aprovechar la necesidad que tienen los niños de contar con estructura y rutina. Un ejemplo de cómo puedes aplicar esta estrategia es tener una idea general de la secuencia de acontecimientos que tendrán lugar en el evento festivo al que asistiráis tú y tu hijo.
Veamos una situación en la que esto podría aplicarse. Si la tradición familiar es ir a casa de la abuela con toda la familia, podrías ayudar a tu hijo a hacerse una idea de cómo será el desarrollo general de la reunión. Incluso podrías elaborar un horario, ya sea escrito o con imágenes, que le muestre el orden de los acontecimientos.
Si el orden de las actividades no siempre es el mismo, podrías optar por un sistema de lista de tareas, de modo que el niño sepa que, una vez completadas todas las tareas, es hora de volver a casa. Si no estás seguro de cuándo vais a marcharos del evento, puedes permitir que tu hijo disfrute de un rato a solas o de tiempo con dispositivos electrónicos una vez que haya completado las tareas de la lista.
Algunas cosas que podría resultar útil añadir al horario o a la lista de tareas son, por ejemplo, cenar, abrir los regalos, jugar con otros niños, etc. Es recomendable ser lo más específico posible. Sin embargo, asegúrate de indicar únicamente aquellas expectativas que realmente tengas la intención de cumplir. Por ejemplo, podrías fijarte el objetivo de que tu hijo pase 30 minutos jugando con otros niños.
Cómo abordar la sobrecarga sensorial de tu hijo durante las fiestas
Por supuesto, no hay una única forma de ayudar a un niño a evitar la sobrecarga sensorial durante las fiestas. Sin embargo, te hemos dado algunos aspectos que debes tener en cuenta para ayudar a tu hijo a regular sus experiencias sensoriales de forma más eficaz durante estas fiestas. Asegúrate de tener en cuenta las necesidades y capacidades de tu hijo, así como lo que más le conviene, a la hora de planificar y vivir estas fiestas.
Si te muestras proactivo a la hora de ayudar a prevenir la sobrecarga sensorial de tu hijo durante estas fiestas, contribuirás a que esta época sea mucho más agradable tanto para él como para ti y el resto de la familia.