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¿Te preocupa el comportamiento de tu hijo? Estrategias de eficacia probada

Descubre estrategias de eficacia probada para abordar el comportamiento de tu hijo.

Quieres a tu hijo incondicionalmente, pero la crianza de los hijos puede resultar complicada, sobre todo cuando parece que no consigues averiguar cuál es la mejor manera de gestionar algunos de los problemas de comportamiento de tu hijo. En este artículo, te ayudaremos con eso.

Una de las mejores formas de conseguir que tu hijo deje de tener comportamientos problemáticos, o al menos de reducir la frecuencia con la que los tiene, es poner en práctica ciertas estrategias justo después de que tu hijo muestre ese comportamiento.

Cuando tu hijo vive una experiencia justo después de actuar de una determinada manera, esa experiencia hará que sea más o menos probable que vuelva a mostrar ese comportamiento en el futuro.

En la ciencia del comportamiento o en el análisis conductual aplicado (ABA), lo que ocurre después de una conducta se denomina «consecuencias».

Analizaremos diferentes formas en las que los padres pueden aplicar de manera realista las consecuencias para reducir los comportamientos inadaptados (problemáticos o perturbadores) o fomentar los comportamientos adaptados (más aceptables) en sus hijos.

¿Qué es una consecuencia?

El término «consecuencias» suele tener una connotación negativa entre la población en general, pero en las ciencias del comportamiento, las consecuencias no son ni buenas ni malas. Se trata simplemente de un término que describe lo que ocurre tras un comportamiento o una acción.

Las consecuencias contrastan con los antecedentes, que tienen lugar justo antes de la conducta. Independientemente de la conducta que quieras que tu hijo deje de hacer o que empiece a hacer, conocer las consecuencias puede ser de ayuda.

Función del comportamiento

Antes de profundizar en la idea de utilizar las consecuencias para cambiar el comportamiento de tu hijo, analicemos cuál es la función del comportamiento.

Uno de los factores más importantes a la hora de determinar si la aplicación de determinadas consecuencias tendrá éxito es identificar la función de una conducta.

Hay cuatro funciones del comportamiento, que son las siguientes:

  • REFORZO AUTOMÁTICO: que puede incluir un comportamiento que responda a experiencias sensoriales
  • ESCAPAR: huir de algo
  • ATENCIÓN: llamar la atención de otra persona
  • ACCESO: obtener acceso a un objeto tangible

Conocer la función del comportamiento de tu hijo puede ayudarte a comprender mejor por qué actúa de esa manera. Si sabes por qué se produce ese comportamiento, podrás idear un plan eficaz para resolverlo o modificarlo.

Puedes optar por utilizar una consecuencia para reforzar un comportamiento adecuado que cumpla la misma función que la que mantiene el comportamiento problemático de tu hijo. Así pues, si tu hijo se tumba en el suelo y se niega a hacer los deberes, podrías deducir que este comportamiento problemático se mantiene gracias a la función de evasión. Podrías reforzar un comportamiento diferente, como que tu hijo pida educadamente un descanso de 15 minutos, permitiéndole tomarse ese descanso, lo que le sigue permitiendo escapar de los deberes, pero de una forma más aceptable.

Un analista conductual puede ayudarte a identificar la función del comportamiento de tu hijo y a elaborar un plan eficaz para abordarlo. Ponte en contacto conBehavioral Innovationspara ver si nuestros planes de terapia ABA para niños con autismo pueden ayudar a tu hijo: [Llama al (855) 782-7822]

Consecuencias frente a castigo

Desde el punto de vista de las ciencias del comportamiento, y al contrario de lo que la mayoría de la gente cree, las consecuencias y los castigos no son lo mismo.

En general, el castigo puede entenderse como la forma en que los padres disciplinan a sus hijos o como intentan que estos dejen de hacer algo. En la terapia ABA, el castigo se considera un tipo de consecuencia. Más concretamente, es una consecuencia cuyo objetivo es eliminar o reducir la frecuencia con la que se produce una determinada conducta.

Aunque a veces los padres puedan verse obligados a recurrir al castigo para que su hijo deje de hacer algo, a largo plazo es importante plantearse seriamente cómo le enseñarás a tu hijo un comportamiento alternativo o cómo le enseñarás lo que debería hacer en lugar de ese comportamiento problemático o difícil. Para ayudar a tu hijo a hacer más de algo, utilizarás el refuerzo.

Categorías de consecuencias: ¿en qué consisten?

Existen cuatro categorías básicas de consecuencias, que son las siguientes:

  • Refuerzo positivo
  • Refuerzo negativo
  • Castigo positivo
  • Castigo negativo

Refuerzo positivo

¡Es importante identificar qué quieres que haga tu hijo, en lugar de limitarte a decir lo que no quieres que haga! Esta es la clave para gestionar el comportamiento difícil de tu hijo. Necesita saber y aprender qué debe hacer en su lugar.

Cuando se piensa en las consecuencias como un medio para reforzar un comportamiento o aumentar las posibilidades de que vuelva a producirse, dicha consecuencia se conoce como refuerzo.

Cuando una consecuencia refuerza el comportamiento que le sigue, se denomina«refuerzo positivo» (Schwartz y Watling). Puede resultar difícil determinar si una consecuencia es un refuerzo positivo hasta que se compruebe si el comportamiento de tu hijo ha cambiado realmente; si observas que muestra con más frecuencia el comportamiento que intentas reforzar, entonces la consecuencia es, de hecho, unrefuerzo.

Para utilizar el refuerzo positivo con tu hijo, sigue estos pasos:

  1. Identifica el comportamiento deseado (cómo quieres que se comporte tu hijo)
  2. Identifica qué cosa positiva (un posible refuerzo) ocurrirá después de que tu hijo muestre esa conducta (por ejemplo: una recompensa que le guste, un elogio por tu parte o una consecuencia natural, como poder salir a la calle después de ponerse los zapatos).
  3. Observa a tu hijo con frecuencia
  4. Reconoce cuándo tu hijo muestra la conducta deseada
  5. Asegúrate de que tu hijo experimente el refuerzo potencial («lo bueno») justo después de realizar la conducta objetivo.
  6. Sigue observando a tu hijo y utilizando el posible refuerzo para comprobar si su comportamiento objetivo se produce con mayor frecuencia.

Consejos para que el refuerzo positivo funcione

Para que el refuerzo positivo sea más eficaz, haz lo siguiente:

  • No permitas un acceso demasiado libre al refuerzo que vayas a utilizar para intentar enseñarle a tu hijo un nuevo comportamiento. Esto hace que sea menos eficaz.
  • Ofrece mucho refuerzo por el nuevo comportamiento que debe sustituir al anterior, sobre todo al principio; y luego, cuando tu hijo lo haga bien, puedes ir reduciendo la frecuencia del refuerzo.
  • Elogia a tu hijo por lo que hace bien y por comportarse como te gustaría. El elogio es una forma sencilla y, a menudo, eficaz de reforzar el comportamiento de tu hijo.

Refuerzo negativo

El refuerzo negativo se produce cuando una conducta se repite con mayor frecuencia debido a que, tras su aparición, se produce la eliminación, la interrupción, la reducción o el aplazamiento de un estímulo (Cooper, Heron y Heward, 2014).

Esto significa que, cuando el refuerzo negativo resulta eficaz para cambiar el comportamiento de tu hijo, notarás que actúa de cierta manera con más frecuencia porque ha experimentado que, al actuar así, se libra de algo o evita algo —normalmente algo que no le gusta mucho—. Esto puede ser algo que le hayas enseñado a propósito o algo que haya aprendido a partir de diferentes experiencias.

Ejemplo de refuerzo negativo

Los padres pueden recurrir al refuerzo negativo como consecuencia para modificar el comportamiento de su hijo en situaciones en las que este prefiera evitar algo desagradable.

Veamos un ejemplo. Si a tu hijo realmente no le gusta hacer las tareas domésticas, podrías aplicar el refuerzo negativo diciéndole que puede librarse de fregar los platos (su tarea habitual) si realiza otra tarea, como cuidar a su hermano pequeño o jugar con él durante un tiempo determinado —siempre y cuando sea capaz de hacerlo, claro está—.

Consejos para que el refuerzo negativo funcione

Para que el refuerzo negativo sea más eficaz, haz lo siguiente:

  • Aplica el refuerzo negativo —la consecuencia que se utiliza para aumentar una conducta concreta— lo más cerca posible en el tiempo de dicha conducta.
  • No abuses del refuerzo negativo. Recurre al refuerzo positivo con más frecuencia. El refuerzo negativo puede generar sentimientos negativos en los niños si no se utiliza correctamente o si se abusa de él.
  • Asegúrate de controlar la capacidad de tu hijo para experimentar el «refuerzo negativo». Por ejemplo, en el caso de los deberes mencionado anteriormente, no permitas que tu hijo termine o se salte el resto de los deberes a menos que resuelva los cinco problemas de matemáticas indicados.

Castigo

Cuando, tras un comportamiento, ocurre algo que reduce las probabilidades de que ese comportamiento se repita en el futuro, se habla de castigo. El castigo suele ser un método del análisis conductual para eliminar un comportamiento no deseado o indeseable, pero, si no se utiliza correctamente, puede aplicarse en la vida cotidiana incluso a comportamientos adecuados.

Cuando un niño recibe un castigo, o bien se le añade algo —como en el caso del castigo positivo, por ejemplo, que uno de sus padres le grite— o bien se le quita algo, como su móvil, y estas experiencias hacen que el comportamiento objetivo se produzca con MENOS frecuencia.

Refuerzo y castigo

Se puede distinguir el refuerzo del castigo porque, cuando se recurre al castigo, la conducta se produce con MENOS frecuencia en el futuro, mientras que, en el caso del refuerzo —tanto negativo como positivo—, la conducta se produce con MÁS frecuencia en el futuro.

¿Qué debería hacer tu hijo en su lugar?

Una cosa que hay que tener en cuenta sobre el castigo es que no le estás enseñando a tu hijo qué es lo que preferirías que hiciera en lugar de la «conducta problemática». Solo te estás centrando en la conducta no deseada. Esto puede funcionar con algunos niños y, como saben la mayoría de los padres, los castigos son una parte normal del proceso de crecimiento; sin embargo, es importante que los padres ayuden a sus hijos a aprender otras habilidades y conductas más adecuadas para favorecer su desarrollo.

Tipos de castigo

Hay dos tipos diferentes de castigo: el castigo positivo y el castigo negativo. Al igual que el refuerzo, estos dos tipos de castigo también actúan como consecuencias de un comportamiento.

Castigo positivo

En el castigo positivo, ocurre algo después de una conducta con el fin de reducir la probabilidad de que dicha conducta se repita.

Un ejemplo de castigo positivo es cuando un niño utiliza el móvil durante la cena (y el padre o la madre no quiere que lo haga). El padre o la madre puede regañar verbalmente al niño por no haber dejado el móvil en su habitación durante la cena. En este ejemplo, la consecuencia es que el padre regañe al niño por tener el móvil durante la cena. Si este uso del castigo positivo resulta eficaz, el resultado será que el niño ya no se llevará el móvil a la cena (o, al menos, no lo hará con tanta frecuencia).

Castigo negativo

En el castigo negativo, lo habitual es retirar o eliminar algo positivo con el fin de reducir la frecuencia de una conducta concreta. A este tipo de castigo se le denomina a veces «castigo por privación» (Cherry, 2020).

Un ejemplo de castigo negativo podría ser el siguiente: si un niño le lanza los juguetes a su hermana y el padre le quita los juguetes, el niño dejará de lanzárselos a su hermana cuando juegue con ellos en el futuro. En este ejemplo, se retira algo —los juguetes— para reducir una conducta: lanzarle los juguetes a su hermana.

Inconvenientes y aspectos a tener en cuenta sobre el castigo

El castigo presenta algunos inconvenientes que lo hacen menos eficaz en comparación con el refuerzo. Es importante tenerlos en cuenta.

También es imprescindible recurrir al refuerzo positivo en la medida de lo posible y utilizar el castigo solo de forma moderada, en casos graves o cuando los refuerzos no hayan surtido efecto.

Algunas cosas que hay que tener en cuenta sobre el uso del castigo:

  • Es importante aplicar el castigo de inmediato. Cuanto más tiempo pase entre el momento en que tu hijo muestre un determinado comportamiento y el momento en que le apliques el «castigo», menos eficaces serán tus esfuerzos.
  • Cuando dejes de utilizar la estrategia del castigo, es probable que tu hijo vuelva a hacer aquello que intentabas que dejara de hacer.
  • Algunos niños pueden sufrir efectos negativos a largo plazo derivados del castigo, sobre todo cuando este se aplica en exceso o de forma inadecuada. Por ejemplo, un niño cuyos padres le gritan a menudo puede llegar a pensar que gritar es la forma de conseguir que los demás hagan lo que uno quiere.
  • Ten en cuenta que un niño al que se le castiga puede reaccionar con emociones intensas o incluso de forma agresiva.
  • Es posible que un niño empiece a evitar a la persona que le castiga.
  • Puede producirse un «contraste conductual», lo que significa que el niño puede actuar de forma inadecuada, manifestando con mayor frecuencia en otros lugares precisamente la conducta que se está intentando eliminar.

Asegúrate decentrarte en lo que quieres que haga tu hijo, en lugarde en el comportamiento que intentas que deje de tener.

El uso de las consecuencias para modificar el comportamiento de un niño

Como ya hemos comentado, existen cuatro categorías básicas de consecuencias. Se trata del refuerzo positivo y negativo, y del castigo positivo y negativo.

La elección del tipo de consecuencia que se debe aplicar para modificar el comportamiento de un niño dependerá del resultado que el padre o la madre pretenda conseguir, así como de cuál sea ese comportamiento. También es importante tener en cuenta la función del comportamiento que se quiere modificar a la hora de decidir exactamente qué consecuencia aplicar.

Los padres influyen en el comportamiento de sus hijos incluso sin darse cuenta. Si necesitas más ayuda para elegir de forma consciente las consecuencias que aplicas a tu hijo, ponte en contacto con Behavioral Innovations.

Para ponerse en contacto con Behavioral Innovations y solicitar información sobre los servicios de terapia ABA para niños con autismo, llame al (855) 782-7822.

Referencias

Cherry, K. y Gans, S. (17 de julio de 2019). «Por eso es eficaz el refuerzo negativo». Consultado el 31 de octubre de 2020, en https://www.verywellmind.com/what-is-negative-reinforcement-2795410

Cooper, J. O., Heron, T. E. y Heward, W. L. (2008). Análisis conductual aplicado. Upper Saddle River, NJ, NJ: Pearson/Merrill-Prentice Hall.

Fettig, A., y Ostrosky, M. M. (2011). Colaboración con los padres para reducir las conductas problemáticas de los niños: relación entre la evaluación funcional y la intervención. Child Development Research, 2011, 1-10.

Johnson, C. R., Handen, B. L., Butter, E., Wagner, A., Mulick, J., Sukhodolsky, D. G., . . . Smith, T. (2007). Desarrollo de un programa de formación para padres de niños con trastornos generalizados del desarrollo. Behavioral Interventions, 22, 201-221. doi:10.1002/bin

Tiger, J. H., Hanley, G. P. y Bruzek, J. (2008). Entrenamiento en comunicación funcional: una revisión y guía práctica. Análisis del comportamiento en la práctica, 1(1), 16-23. https://doi.org/10.1007/BF03391716

McConachie, H., y Diggle, T. (2007). Intervención temprana llevada a cabo por los padres en niños pequeños con trastorno del espectro autista: una revisión sistemática. Journal of Evaluation in Clinical Practice, 13, 120-129.

Rincón, P., Cova, F., Saldivia, S., Bustos, C., Grandón, P., Inostroza, C., Streiner, D., Bühring, V. y King, M. (2018). Eficacia de un programa de formación en prácticas parentales positivas para familias de niños en edad preescolar chilenos: un ensayo controlado aleatorio. Frontiers in psychology, 9, 1751. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.01751

Strain, P. S., Lambert, D. L., Kerr, M. M., Stagg, V. y Lenkner, D. A. (1983). «Evaluación naturalista del cumplimiento de las peticiones de los profesores por parte de los niños y las consecuencias de dicho cumplimiento». Journal of Applied Behavior Analysis, 16(2), verano, 243-249.

Watling, R., y Schwartz, L. S. (2004). Comprensión y aplicación del refuerzo positivo como estrategia de intervención para niños con discapacidad. The American Journal of Occupational Therapy, 58(1), 113-116.

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