Muchos niños comienzan a mostrar avances cuantificables en los primeros seis meses de terapia. Las primeras mejoras suelen manifestarse en la comunicación, el comportamiento y las rutinas diarias.
A partir de ahí, el progreso sigue avanzando con el tiempo. El calendario exacto varía según el niño, pero una terapia constante y un enfoque personalizado contribuyen a lograr un avance constante y significativo.

