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Guía sobre el autismo: para padres y médicos

Explora la Guía sobre el autismo dirigida a padres y médicos, que ofrece información sobre las características, las causas, la detección,…

Revisado por Lara Wengert, máster en Ciencias, CCC-SLP, directora de Cumplimiento Clínico

Abril es el Mes Mundial del Autismo o el Mes de la Concienciación sobre el Autismo. El objetivo de este mes tan significativo es educar e informar a la población sobre esta afección que afecta a tantas personas en nuestra sociedad.

Los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) informan de que, aproximadamente, 1 de cada 44 niños en Estados Unidos recibe un diagnóstico de autismo. Desglosando estas cifras, se identifica a 1 de cada 34 niños, mientras que a 1 de cada 144 niñas se les diagnostica autismo. Aun así, hay personas que desconocen el significado del autismo o sus implicaciones. Se trata de un trastorno que provoca dificultades en la interacción social, el lenguaje y la comunicación no verbal, así como comportamientos restringidos o repetitivos. No obstante, la gravedad de los síntomas varía de una persona a otra.

Una mirada al autismo

El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno complejo del desarrollo que suele aparecer en la primera infancia y se caracteriza por dificultades en la interacción social, la comunicación verbal y no verbal, y comportamientos repetitivos. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente 1 de cada 44 niños en EE. UU. recibeun diagnóstico de trastorno del espectro autista(TEA), y los niños tienen cuatro veces más probabilidades de ser diagnosticados con autismo que las niñas.

¿Qué causa el autismo?

Las investigaciones realizadas hasta la fecha no han aportado respuestas claras sobre las causas del autismo; sin embargo, parece existir un componente genético que aumenta el riesgo de padecer autismo entre los miembros de una misma familia. Los factores de riesgo ambientales pueden contribuir a la influencia genética en el diagnóstico de autismo. Por ejemplo, la edad avanzada de cualquiera de los progenitores, las complicaciones durante el embarazo y el parto, o el intervalo entre embarazos (menos de un año de diferencia) pueden aumentar el riesgo. Por otro lado, las vitaminas prenatales que contienen ácido fólico, tomadas antes de la concepción, en el momento de la concepción y durante todo el embarazo, pueden reducir el riesgo.

Detección del autismo

El autismo requiere una prueba de detección del desarrollo y una evaluación exhaustiva realizada por un profesional médico. Aunque en algunos niños no se identifica el riesgo de un diagnóstico de autismo hasta los cuatro años de edad, el autismo puede diagnosticarse ya a los 18-24 meses de edad. Cuanto antes se diagnostique el autismo a un niño, antes podrá ponerse en marcha una intervención que beneficie sus habilidades de desarrollo. Los profesionales médicos cualificados para diagnosticar el autismo colaboran con los proveedores de servicios complementarios para recabar datos diagnósticos, entre los que se incluyen las habilidades del habla y del lenguaje, las habilidades motoras gruesas y finas, y el funcionamiento cognitivo general, en comparación con otros niños de la misma edad.

El autismo y el desarrollo social

Los niños y adultos a los que se les ha diagnosticado un TEA suelen necesitar una intervención para abordar sus habilidades sociales atípicas. Aunque estas personas pueden tener un fuerte deseo de relacionarse con sus compañeros, les resulta difícil interactuar y captar matices sociales como turnarse para hablar, el contacto visual, la atención conjunta y la capacidad de ponerse en el lugar de los demás. También pueden sentirse abrumados por las interacciones sociales, los grupos grandes de personas y las situaciones nuevas. Sin embargo, las técnicas de intervención aplicadas por profesionales cualificados ofrecen estrategias eficaces para ayudar a las personas con TEA, lo que les permite desenvolverse con mayor éxito en su entorno y con mayor independencia.

La comunicación y el niño con autismo

Las dificultades de comunicación son la característica más frecuente en el diagnóstico de autismo. Algunas personas pueden ser calificadas como «no verbales» y necesitar dispositivos de comunicación aumentativa y/o asistentes. Entre los diferentes patrones de uso del lenguaje y de comportamiento pueden figurar el lenguaje repetitivo y rígido. Los niños con autismo pueden utilizar palabras y frases «memorizadas» que no se corresponden necesariamente con el significado de dichas palabras. Las habilidades lingüísticas varían considerablemente: una persona puede mantener un monólogo detallado sobre un tema específico que le interese, pero ser incapaz de mantener una conversación funcional. Se estima que alrededor del 10 % de los niños diagnosticados con TEA pueden presentar habilidades de «savant», que se manifiestan en una inteligencia extremadamente elevada en áreas específicas como la música, las matemáticas o la memorización. Además de las dificultades en la comunicación verbal, las personas con TEA pueden tener dificultades para interpretar las señales de comunicación no verbal, como el lenguaje corporal y los gestos.

Dificultades sensoriales e hiposensibilidad

Los problemas sensoriales se refieren a la dificultad para procesar el ruido, el tacto, el olfato, los estímulos visuales y el gusto. Las personas con hiposensibilidad sensorial pueden presentar una respuesta reducida al dolor. Los ruidos fuertes pueden afectar significativamente al nivel de bienestar de la persona en diferentes situaciones. La falta de información sensorial también puede llevar a que la persona busque un movimiento constante y/u otras sensaciones. A menudo sufren más lesiones y están constantemente en movimiento.

Cómo cuidar a un niño con TEA

Los niños con autismo a veces presentan crisis y rabietas con mayor frecuencia que sus compañeros de la misma edad. Estas situaciones pueden estar provocadas por la falta de rutina, la falta de estimulación social, las barreras de comunicación y/o la ansiedad. Los cuidadores de personas diagnosticadas con autismo necesitan mucha paciencia, comprensión, dedicación y compasión. Los servicios de apoyo ofrecen intervenciones para ayudar a los cuidadores en su labor, así como a las personas a las que atienden, a desarrollar todo su potencial a pesar de tener un diagnóstico de TEA.

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