
Comprender la ansiedad social en los niños con autismo
La ansiedad social se da cuando una persona se siente excesivamente nerviosa, preocupada o muy abrumada, sobre todo en situaciones sociales. En el caso de los niños con autismo, la ansiedad social puede ser aún más pronunciada, ya que las interacciones sociales pueden suponerles un reto debido a las dificultades para comprender las señales sociales y la comunicación. Estos niños pueden experimentar una mayor ansiedad o miedo en situaciones en las que existe la posibilidad de ser juzgados o evaluados por los demás, como en el colegio o en reuniones sociales. Pueden preocuparse por pasar vergüenza o por recibir demasiada atención, lo que puede resultar especialmente estresante para los niños con trastornos del espectro autista, que a menudo prefieren la rutina y la previsibilidad.
Los niños con autismo y ansiedad social pueden evitar ser el centro de atención y, en algunos casos, esto puede provocarles ataques de pánico. Un ataque de pánico conlleva síntomas tanto físicos como mentales, como sudoración, náuseas, preocupación intensa, temblores y taquicardia. Estos síntomas pueden resultar especialmente angustiosos para un niño con autismo, que quizá ya tenga dificultades debido a su hipersensibilidad sensorial.
Síntomas habituales de la ansiedad social en niños con autismo
La ansiedad social en los niños con autismo puede manifestarse a través de comportamientos como evitar el contacto visual, hablar en voz baja o aislarse por completo de las situaciones sociales. Estos niños también pueden sufrir pensamientos negativos, baja autoestima y dificultades para mostrarse asertivos. Por ejemplo, pueden evitar hablar con los profesores o con sus compañeros, participar en actividades en grupo o incluso utilizar un baño público por miedo a ser juzgados o a cometer errores.
El sonrojo, los temblores y otros signos físicos de ansiedad pueden crear un círculo vicioso en el que el niño se vuelve más ansioso al ser consciente de que los demás pueden percibir su malestar. Esta conciencia puede intensificar aún más su ansiedad, lo que hace que las situaciones sociales resulten cada vez más difíciles.
Evitar las situaciones sociales
Los niños con autismo que sufren ansiedad social suelen evitar muchas situaciones sociales, como comer delante de otras personas, entablar conversaciones, asistir a fiestas o relacionarse con gente que no conocen. Esta actitud evasiva puede afectar a su capacidad para hacer amigos, rendir bien en el colegio y participar en las actividades cotidianas, lo que les lleva a sentirse aislados y a sufrir una mayor ansiedad.
Para algunas personas, la ansiedad puede llegar a ser tan abrumadora que se clasifica como «trastorno de ansiedad social», una afección reconocida en el DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Este manual también incluye otros diagnósticos, como el autismo, el TDAH y diversos trastornos de ansiedad, lo que pone de relieve la interrelación entre estas afecciones.
Apoyo a los niños con autismo y ansiedad social en el colegio

Los colegios pueden desempeñar un papel fundamental a la hora de apoyar a los niños con autismo y ansiedad social. Las zonas tranquilas habilitadas con herramientas sensoriales, juguetes antiestrés o auriculares con cancelación de ruido pueden ayudar a estos alumnos a regular sus emociones. Contar con un orientador que ofrezca apoyo individualizado, quizá mediante actividades como rompecabezas o manualidades, también puede reducir la presión de las interacciones sociales y hacer que el niño se sienta más cómodo.
Para los niños que tienen dificultades para hacer los deberes debido a la ansiedad, un apoyo adicional en el colegio —como espacios tranquilos para hacer los deberes o plazos flexibles— puede aliviar parte de su estrés. Asegurarse de que el entorno no sea demasiado ruidoso ni abrumador, sobre todo en zonas comunes como el comedor, también puede ayudar a estos niños a afrontar mejor su ansiedad.
Cómo ayudar a tu hijo con ansiedad social en casa
Los padres pueden tomar varias medidas en casa para ayudar a un niño con autismo que sufra ansiedad social:
- Juegos de rol: Ensayar situaciones que puedan provocar ansiedad puede ayudar al niño a prepararse para las interacciones de la vida real.
- Ejercicios de respiración profunda: Enseñar estas técnicas puede ayudar al niño a calmarse cuando se sienta ansioso.
- Comunicación abierta: Hablar con regularidad sobre los miedos del niño y validar sus sentimientos puede aportarle consuelo y estrategias para afrontarlos.
- Fomentar la interacción social: Ayudar al niño a participar poco a poco en situaciones sociales con amigos o familiares en los que confía puede reforzar su confianza en sí mismo.
- Técnicas de atención plena y relajación: Fomentar estas prácticas puede ayudar al niño a mantener el control de sus emociones.
- Apoyo terapéutico: Acudir a un terapeuta con experiencia en el tratamiento de niños con autismo puede proporcionar estrategias personalizadas para gestionar la ansiedad social.

El apoyo a un niño con autismo y ansiedad social requiere un enfoque integral que abarque tanto el entorno escolar como el familiar, con el fin de ayudar a los niños a desenvolverse en situaciones sociales con mayor confianza y soltura. Si te preocupa el desarrollo de las habilidades sociales de tu hijo con autismo, te invitamos a que consideres la posibilidad de inscribirlo en nuestro programa de habilidades sociales «Beyond the Bell».