
Las personas con trastorno del espectro autista (TEA) suelen experimentar dificultades en el procesamiento sensorial que afectan a uno o más de los cinco sentidos, como el oído, el tacto, la vista y el olfato. Para algunas personas, los estímulos auditivos, táctiles y visuales pueden resultar bastante difíciles de gestionar. Otras pueden tener dificultades con ciertas experiencias olfativas, lo que significa que perciben olores específicos como desagradables o abrumadores. Por otro lado, hay quienes encuentran consuelo en ciertos estímulos sensoriales, lo que puede ayudar a regular el sistema nervioso, reducir el estrés y aliviar la ansiedad.
Las investigaciones indican que más del 96 % de los niños con trastorno del espectro autista padecen hipersensibilidad. Esto significa que casi todas las personas con autismo son más sensibles a determinados estímulos sensoriales en comparación con la población general. Algunas también pueden presentar hiposensibilidad, lo que significa que es posible que no perciban ciertos estímulos o que busquen más estímulos sensoriales de lo que es habitual en la población general. La sensibilidad sensorial puede variar de leve a grave y puede afectar a la calidad de vida de la persona de forma profunda o muy leve.
Un exceso de estímulos sensoriales puede provocar estrés, ansiedad o malestar físico en algunas personas con autismo. En determinados casos, puede hacer que las personas se aíslen, dejen de comunicarse o muestren comportamientos problemáticos o crisis emocionales.
Veamos algunas de las formas en que las personas con autismo pueden experimentar hipersensibilidad o hiposensibilidad ante determinados estímulos sensoriales.
El autismo y el sentido de la vista
Hipersensibilidad
Las personas con autismo pueden ser excesivamente sensibles a ciertos estímulos visuales. Esto puede manifestarse en forma de dificultades con las luces intensas o de malestar cuando hay mucho caos visual en el entorno.
Hiposensibilidad
Las personas con autismo pueden presentar una sensibilidad reducida ante ciertos estímulos visuales. Es posible que no se percaten de los detalles de su entorno y, por ello, busquen estimulación visual fijándose en luces intermitentes u objetos que giran.
Consejos para apoyar a las personas con autismo
No es nada malo que las personas con autismo tengan ciertas preferencias sensoriales. Sin embargo, cuando sus necesidades sensoriales interfieren en su calidad de vida en general, puede resultar útil apoyar a una persona con autismo realizando ciertas adaptaciones para ella. Esto se puede conseguir modificando su entorno físico para que se sienta cómoda, por ejemplo, ajustando la iluminación, instalando cortinas opacas que le ayuden a conciliar el sueño o reduciendo el desorden y creando un entorno más organizado.
El autismo y la percepción auditiva

Hipersensibilidad
Las personas con autismo pueden ser excesivamente sensibles a ciertos sonidos. Por ejemplo, pueden percibir sonidos de fondo, como el de la lavadora o el zumbido del ventilador, mientras que otras personas simplemente no se fijan en ellos.
Hiposensibilidad
Las personas con autismo pueden tener una sensibilidad reducida ante ciertos sonidos. Por ejemplo, puede que les guste la música a todo volumen o dar golpes en ollas y sartenes. Aunque está relacionado con esto, pero es algo distinto, a algunas personas con autismo les puede resultar reconfortante escuchar determinados tipos de sonidos. También pueden buscar música y encontrarla muy reconfortante. Es posible que quieran acercar ciertos sonidos al oído para disfrutar mejor de ellos.
Consejos para apoyar a las personas con autismo
Se recomienda que la persona con autismo y/o sus cuidadores analicen cuáles son sus preferencias y necesidades en relación con los sonidos. Incorporar los sonidos preferidos a la vida cotidiana puede ser beneficioso para el bienestar de una persona con autismo. Reducir los sonidos del entorno puede ser de gran ayuda para muchas personas con autismo, especialmente cuando intentan realizar una tarea o cuando se sienten abrumadas. Los auriculares o los cascos son adaptaciones muy recomendables para las personas con autismo. Les permiten escuchar los sonidos o la música con los que más conectan.
El autismo y el sentido del olfato

Hipersensibilidad
Las personas con autismo pueden ser excesivamente sensibles a ciertos olores. Es posible que les resulten muy desagradables. También pueden percibir olores a los que el resto de la gente no suele prestar mucha atención.
Hiposensibilidad
Las personas con autismo pueden presentar una menor sensibilidad a ciertos olores. Esto puede manifestarse en personas que parecen carecer de sentido del olfato o en aquellas que buscan determinados olores.
Consejos para apoyar a las personas con autismo
Para apoyar a las personas con autismo, ten en cuenta qué olores les resultan molestos y limita la presencia de esos olores siempre que sea posible. Sin embargo, esto no siempre es factible y podría afectar a las relaciones de la persona, por lo que también podría resultar útil encontrar formas de ayudarla a sobrellevar los olores que no le gustan. Por otro lado, ofrécele olores que le resulten agradables. Esto podría hacerse mediante aceites esenciales, sprays corporales o cualquier otro método que te parezca adecuado para esa persona.
El autismo y el sentido del gusto

Hipersensibilidad
Las personas con autismo pueden ser excesivamente sensibles a ciertos sabores. Es posible que no puedan comer determinados alimentos debido a su sabor o textura.
Hiposensibilidad
Las personas con autismo pueden presentar una menor sensibilidad al sabor, lo que puede llevarles a buscar sabores intensos, como los alimentos picantes, o a masticar o ingerir objetos no comestibles.
Consejos para apoyar a las personas con autismo
Puede resultar útil evaluar la dieta de la persona para asegurarse de que sigue una alimentación adecuada. Sin embargo, el hecho de que su dieta sea limitada no es necesariamente motivo de preocupación si goza de buena salud y se desarrolla correctamente.
El autismo y el sentido del tacto

Hipersensibilidad
Las personas con autismo pueden ser excesivamente sensibles al tacto. Es posible que no les guste que otras personas les toquen. Puede que no les guste que les cepillen el pelo. Puede que no les gusten ciertas prendas de ropa o ciertas texturas en la piel.
Hiposensibilidad
Las personas con autismo pueden presentar una sensibilidad táctil reducida. Es posible que busquen contacto físico, por ejemplo, sentándose en el regazo de sus padres o abrazando a otras personas. También pueden disfrutar de las mantas pesadas o de la presión firme. Además, pueden tener un umbral de dolor elevado.
Consejos para apoyar a las personas con autismo
Para apoyar a las personas con autismo, busca formas adecuadas de que experimenten el contacto físico, especialmente aquellas que presentan hiposensibilidad, por ejemplo, ofreciéndoles una manta ponderada. Por otro lado, respeta las preferencias de las personas que no desean que se les toque físicamente, por ejemplo, no obligándolas a abrazar a otras personas. También podrías buscar ropa que les guste llevar, en lugar de obligarlas a soportar texturas incómodas.