A lo largo de toda la historia de la humanidad, los seres humanos han intentado velar por su propia seguridad, salud y bienestar. La gente ha realizado rituales, ha consumido alimentos especÃficos o remedios a base de hierbas y ha transmitido de generación en generación conocimientos sobre estrategias para mejorar la salud. Sin embargo, el autocuidado no se definió claramente hasta finales del siglo XX. El aumento de las tasas de enfermedades crónicas fue un factor fundamental para que la sociedad comenzara a reconocer la importancia de la necesidad de cuidarse de forma activa e intencionada, lo que a su vez condujo a una mayor concienciación sobre el concepto de autocuidado.
El autocuidado se «define como la capacidad de cuidar de uno mismo mediante la conciencia, el autocontrol y la autonomÃa, con el fin de alcanzar, mantener o fomentar una salud y un bienestar óptimos». El autocuidado es la capacidad de una persona para reflexionar sobre sus propias necesidades, experiencias y comportamientos, al tiempo que lleva a cabo acciones concretas con la intención de favorecer su salud fÃsica, su salud mental y su bienestar general.
El autocuidado es importante para todo el mundo. Es especialmente importante para las personas con trastorno del espectro autista. El autocuidado contribuye a mejorar la calidad de vida y el bienestar personal. Las personas con autismo suelen enfrentarse a muchos más factores estresantes en su vida cotidiana que las personas neurotÃpicas. A menudo se enfrentan a una sobrecarga sensorial, dificultades en situaciones sociales, retos a la hora de gestionar las responsabilidades cotidianas, trastornos mentales comórbidos como la ansiedad o la depresión, y otras presiones y factores estresantes con los que muchas otras personas no tienen que lidiar de forma habitual.
Para hacer frente a los retos y factores estresantes a los que se enfrentan las personas con autismo, puede resultarles muy beneficioso reforzar sus habilidades de autocuidado. Las personas que cuidan y apoyan a las personas con autismo, como sus padres, cuidadores y terapeutas, también pueden ayudarles a desarrollar esas habilidades de autocuidado.
Veamos algunas estrategias para que las personas con autismo cuiden de sà mismas.
Aunque muchas personas con autismo tienen dificultades en las relaciones y las interacciones sociales, puede resultarles beneficioso contar con al menos una o varias personas con las que puedan relacionarse de forma habitual. Relacionarse con los demás favorece el bienestar personal, ya que reduce la sensación de aislamiento, fomenta el sentimiento de que se nos cuida y motiva a adoptar prácticas adicionales de autocuidado para mejorar la salud y el bienestar.
Para las personas con autismo es importante participar en actividades relajantes y tranquilizadoras. Esto ayuda a regular las emociones. También contribuye a regular el sistema nervioso. Las actividades relajantes ayudan a las personas a gestionar el estrés y a mejorar su salud mental y su bienestar. La actividad concreta variará en función de cada persona. A veces, a las personas con autismo les puede resultar difÃcil elegir qué actividades quieren realizar. Es posible que no sepan qué actividades les resultan relajantes o que tengan dificultades para empezar una actividad. Puede resultar útil probar diferentes actividades para ver cuál es la que más les gusta.
El autocuidado consiste en velar por el bienestar fÃsico, lo que incluye actividades como ducharse, lavarse los dientes, peinarse y cualquier otra práctica relacionada con el mantenimiento de la higiene personal y la conservación de un cuerpo limpio y sano. Las personas con autismo suelen desenvolverse mejor cuando cuentan con un sistema establecido para las actividades que deben realizar de forma habitual. A menudo les va bien seguir rutinas. Para facilitar el autocuidado, las personas con autismo deberÃan desarrollar un sistema que les resulte eficaz. Esto podrÃa incluir ducharse en dÃas concretos de la semana, lavarse los dientes a la misma hora todos los dÃas y peinarse en momentos determinados, siguiendo una rutina diaria constante.
Parte del autocuidado consiste en cuidar el propio bienestar mental. Para ello, una persona puede participar en actividades que le apasionen. Esto guarda cierta relación con la recomendación que hemos comentado anteriormente sobre la participación en actividades relajantes. Sin embargo, hay una diferencia, ya que algunas personas pueden tener intereses especiales que no sean especialmente relajantes o tranquilizadores. Y es posible que las actividades relajantes especÃficas que puedan ayudar a alguien a gestionar el estrés y a mantenerse tranquilo no estén relacionadas con sus intereses especiales. Una caracterÃstica fundamental del trastorno del espectro autista es que la persona puede tener intereses especiales o temas y actividades con los que se identifica profundamente y en los que disfruta dedicando tiempo. Estas actividades deberÃan formar parte habitual de su vida.
Las personas con autismo deben asegurarse de prestar atención a su salud mental. Esto se puede lograr de diversas formas. Por ejemplo, pueden dedicar un rato de tranquilidad a reflexionar sobre sà mismas. O bien, pueden escribir en un diario lo que les pasa por la cabeza. Las personas con autismo suelen padecer trastornos mentales concomitantes, como la ansiedad o la depresión. Si esto les preocupa, la terapia puede ser un recurso útil.
El estrés y los retos son una parte inevitable de la vida. La capacidad de recuperarse y afrontar la adversidad se conoce como resiliencia. La resiliencia está relacionada con la forma en que superamos los retos de manera positiva. Las personas con autismo pueden beneficiarse del desarrollo de la resiliencia para mejorar su salud y bienestar.
Desarrollar la resiliencia puede ayudar a las personas con autismo a afrontar los factores estresantes y los retos de la vida de forma más eficaz. Esta mayor resiliencia fomenta la confianza en uno mismo, reduce la ansiedad, ayuda a manejar las situaciones sociales y facilita la adquisición de nuevas habilidades.
Desarrollar la resiliencia requiere práctica. Una forma de hacerlo es tener éxito en lo que se hace. Las personas con autismo pueden aplicar esta estrategia dando pequeños pasos hacia un objetivo mayor. Al lograr estos pequeños triunfos, la persona puede desarrollar su resiliencia al tiempo que aprende algo nuevo con éxito.
Las personas con autismo pueden rendirse fácilmente cuando algo les resulta difÃcil. Sin embargo, puede resultarles útil recordar (y que quienes las cuidan se lo recuerden) que no pasa nada si algo resulta difÃcil. Eso no siempre significa que no debas intentarlo. Con el apoyo adecuado y el enfoque correcto, y dividiendo las tareas en pasos más pequeños y manejables, las personas pueden tener éxito incluso con cosas difÃciles. También está bien pedir ayuda y volver a intentarlo cuando algo resulte complicado o estresante.
Fomentar la resiliencia de las personas con autismo es otra forma de promover el autocuidado y constituye un componente esencial para lograr una buena calidad de vida.
Referencias
MartÃnez, N., Connelly, C. D., Pérez, A. y Calero, P. (2021). El autocuidado: un análisis conceptual.International journal of nursing sciences,8(4), 418–425. https://doi.org/10.1016/j.ijnss.2021.08.007